martes, 23 de marzo de 2010

Continuación viaje a Perú.


Una vez visto Cusco empezaba una parte del viaje muy importante en la historia de Perú, visitar el Valle Sagrado de los Incas y la subida al Machupichu (maravilla del mundo).

El Valle Sagrado de los Incas esta rodeado por los Andes y en medio transcurre un río sagrado para ellos que desemboca en el Amazonas. Según vas en el autocar y vas mirando por las ventanas solo ves ruinas y una cultura que impresiona por la monumentalidad de las edificaciones, como podían llevan las piedras a sitios imposibles.

Los pueblos por los que pasamos fue Pisac (con un gran mercado con cultura Inca), las ruinas incas de Ollantaytambo que eran impresionantes, me costo un poco subir a las cosas porque todo eran escalones muy inestables y aunque yo estaba bien de la EM el equilibrio lo perdía un poco y no sabía muy bien por donde agarrarme, pero con la ayuda de mi prima y del guia pude subir hasta el final y fue toda una superación, no me podía perder esas vistas desde arriba y ver como los Incas iban realizado todo eso. También pasamos por Chinchero,un pueblo en el que te das cuenta como cuando los españoles invadieron Perú destruyeron muchas cosas incas, como la iglesia de este pueblo que construyeron encima otra.

Fue un día agotador físicamente porque era mucho esfuerzo pero merecía la pena, tocaba descansar porque al otro día era la subida al Machupichu que para mi era un sueño porque no sabia si mi cuerpo iba a aguantar.

Para ir a Machupichu en Cusco coges un tren casi de madrugada para poder llegar pronto a Aguas Calientes que es desde donde empieza el ascenso a Machupichu. El tren transcurre entre la selva y no ves ningún pueblo, solo alguna casa aislada de nativos, y va a parar a Aguas Calientes desde donde coges un autobús que por una carretera, si se puede llamar así, desemboca en Machupichu y que lo vas viendo a lo lejos y el corazón te empieza a palpitar.

Una vez en la entrada para Machupichu te reunes en grupos con un guia que te empieza a contar esa maravilla. No puedo explicar con palabras lo que sentí cuando estuve allí, a tanta altura, era un sueño que creía que no iba a poder realizar cuando me diagnosticaron la enfermedad y sin embargo estaba allí y lo único que hice fue quedarme mirando todo y me puse a llorar porque el corazón me latía muy fuerte y era algo indescriptible.

Machupichu es algo que no se puede explicar, ahi que vivirlo, como podían haber llevado allí toda una ciudad, con sus casas, su templo,etc en lo alto de una montaña totalmente rodeada de selva y que por donde mires solo ves vegetación.

Me fue muy difícil visitarla porque son todo escalones que te agarras a una cuerda solo para poder subir y sabes que al lado ahi un precipicio, yo tengo vértigo y hubo momentos que creía que no iba a poder seguir, pero miraba para adelante y solo pensaba en recorrerla porque por mi cuerpo corría una paz allí que es algo que no puedo describir, la ciudad me invadió todos los sentidos.

Una vez que el guia te explica cada sitio te deja luego que la recorras tu sola pero tienes una hora muy determinada para salir de allí porque el autobús y el tren se te pueden escapar y allí arriba no te puedes quedar.

La espinita que se me quedo en Machupichu fue no poder subir a la cumbre de Huaynapicchu pero era consciente que allí no podía subir porque era muy inestable y no estaba para mis piernas. Pero me siento super feliz porque todo lo demás lo pude hacer y aunque cuando cogí el autobús y el tren para ir hasta Cusco estaba agotada, mereció la pena y es algo que nadie me puede quitar.

La gente puede pensar que como me pude atrever a ir hasta Machupichu, que me podía haber dado un brote y que hacia, pero yo estaba tan segura de mis posibilidades y me sentía tan apoyada con mi prima que no lo pensé, lo realice y es algo de lo que no me arrepiento para nada.

Ahora viendo las fotos y escribiéndolo me emociono recordándolo porque soy consciente que lo hice en el momento oportuno, porque ahora mismo es algo que no podría realizar.

Como digo yo, Machupichu me llamó para que fuera a verla y que me inundara de esa paz que me entro y lo fuerte que me sentí. Solo me apetece llorar recordándolo, porque es una felicidad tremenda que siento cada vez que lo pienso.

Recomiendo a todo el mundo que si puede tener la posibilidad de ir, que no se lo piense.

En próximas entradas continuo con el viaje, espero no aburriros pero necesitaba escribirlo y contárselo a todo el mundo.


1 comentario:

  1. Jo Vero, me ha gustado mucho la entrada, me has puesto la carne de gallina con la redaccion, y ver la foto me ha encantado, menudo viaje, vamos yo ya habia visto algun video pero el contar como lo viviste tu ha sido muy emocionante. Un besito y animo para la siguiente entrada.

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